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31 mai

Don Tancredo

"El País afirma que Solbes se resiste a decir la verdad. Se niega a denominar crisis a lo que para él es «una desaceleración profunda». Es el juego maniqueo al que los socialistas nos tienen acostumbrados. La utilización de la semántica al servicio del poder. Parece que al no poder decir aún crisis, no hay problemas económicos, y como tal actúa el Gobierno. El antiguo “Diario Independiente de la Mañana” expone una situación económica pesimista tras lo que denomina «el cierre de una semana negra». Y no es para menos". <sigue...>

19 mai

El objetivo del PP

"Rajoy lleva cuatro años escuchando que su partido es pesimista, oscuro y antiguo; que tiene que llevar a cabo un relevo generacional si quiere ganar las elecciones. Las voces venían de enfrente, pero también de su entorno. Le entró el miedo al hacer las listas por haber colmillos goteando en sus propias filas, y dejó a toda alternativa sin escaños. Después perdió las elecciones generales, y decidió llevar a cabo la renovación del partido. Dejó que se fueran esos que algunos llamaban “dinosaurios”, y dio paso a políticos más jóvenes y que hubieran estado menos a la vista en los cuatro años de oposición". <sigue...>

8 mai

Las reformas necesarias (VIII): La educación como base

"Un proceso de reformas estructurales no puede ser fruto de una serie de medidas que se imponen desde arriba. Es imposible introducir mejoras en aspectos fundamentales del sistema mediante el decreto de unas élites, aunque hayan llegado al poder de forma democrática. Para que esto se pueda producir es indispensable que se dé un proceso en la sociedad, en los individuos que la componen, de forma que entiendan y quieran, no sólo las reformas, sino también los principios que las sostienen. Es el motivo, por ejemplo, de que no cuaje algo tan sano como la democracia en Irak, introducida por EE.UU. mediante la imposición. No podrá ser efectiva hasta que la sociedad iraquí procese los principios subyacentes. Ese proceso, que no ha de ser colectivo, sino básicamente individual, pasa indefectiblemente por una educación completa, de calidad, y en libertad" <sigue...>

1 mai

El Dos de Mayo

mamelucosEl Dos de Mayo de 1808 una mecha se encendió en las calles de Madrid. El francés creyó que dominando la España oficial, a los gobernantes y cortesanos, su ocupación peninsular sería un paseo militar. Algunos dicen que no fue un alarde de patriotismo lo que provocó la reacción; que no fue algo plenamente  consciente. Las interpretaciones sobre este día, del que ahora celebramos el segundo centenario, son muchas y variadas. Nadie pierde la oportunidad de sacar su libro, y de generar polémica. Es fácil simplificar un proceso como el del Dos de Mayo tomando una declaración por aquí, un hecho poco contrastado por allá y dar vida a una conspiración oculta, una trama o una historia que supuestamente demuestra que lo que conocíamos era pura mentira.


Pero los hechos fueron claros: fue el pueblo más bajo el que dijo «hasta aquí hemos llegado», y salió a la calle armado con lo que pudo. Fueron chisperos, pescaderas, manolas, mozos de caballos, jornaleros y rufianes los que, con navajas, cuchillos de cocina o tijeras salieron a llevarse por delante a cuanto francés encontraran en las calles de la villa. Los gobernantes, mientras tanto, bebían vino en Bayona; los supuestos ‘fernandistas’ que tramaban y conspiraban  para sacar a Napoleón —y por tanto a Godoy— de España, no salieron de sus casas; muchos ilustrados deseaban afrancesar España, y estaban por tanto en contra del levantamiento; el Ejército, encabezado por el Ministro de Guerra, Gonzalo O’Farril, colaboraba con Murat, lugarteniente de Napoleón en España, e intentó por todos los medios desactivar al pueblo y cualquier vestigio de rebeldía en la tropa; la Iglesia apoyó “el establecimiento del orden en las calles” que sólo podían garantizar los invasores. Así, sólo cuatro mil hombres, mujeres y niños de los ciento setenta mil que habitaban Madrid salieron a plantar cara al mejor ejército del mundo.


Hubo episodios heroicos, y también hubo ruindades. Sin duda, en el Parque de Monteleón se vivió una resistencia de carácter épico. Luis Daoíz, de carácter templado, y el exaltado Velarde, oficiales artilleros rebeldes, y cientos de madrileños que se sumaron a la causa, pagaron con sus vidas por ser consecuentes con una convicción patriótica innegable. Fueron muchos los que cerraron a los mamelucos, a los dragones y a los granaderos en su intento de cortar Madrid y fragmentar el alzamiento popular, sabiendo que era lo último que harían. Pero también hubo actos de bandolerismo, gente que se sumó por confusión, arrastrada, o por fanatismo. En general, muchos de los protagonistas no sabían qué era lo que pasaba en Bayona ni en la Corte, y funcionaban a base de rumor y comentario de escalera de vecindario. En algunos casos, el levantamiento fue un ajuste de cuentas, un conflicto personal; el hartazgo de ver a soldados franceses campando a sus anchas, entrando en comercios y en casas, y abusando de los más débiles. Arturo Pérez-Reverte, autor de una novela-documento sobre los hechos del Dos de Mayo y comisario de la exposición que organiza la Comunidad de Madrid, dice que “en Madrid, los hilos los movieron el azar y la cólera”, pero que también hubo “redaños”. Fue por tanto, en sus ruindades y en sus actos heroicos, un episodio de un carácter muy español.


El Dos de Mayo saltó la chispa que prendió la mecha de la insurrección, que se propagó como la pólvora para desencadenar en la Guerra de la Independencia y en el espíritu de Cádiz. Fue un levantamiento contra el francés, pero también contra los gobernantes fusilamientosespañoles, demostrando que el pueblo a menudo está por encima de ellos. Galdós fue el cronista del episodio, y Goya su fotógrafo de lujo; su ocupación fue transmitir con maestría cómo unos cuantos españoles que no tenían nada que perder emprendieron a tijeretazos, a macetazos y a navajazos —esas navajas cachicuernas de siete muelles, que entonaban un «clac-clac-clac» al abrirse que presagiaba una temible cuchillada—, y marcaron la historia de España en cuatro horas. El levantamiento dio lugar al Tres de Mayo, a las interpretaciones nacionales y patrióticas que fueron el germen de la idea nacional. Pero también a consecuencias nefastas, como la coronación de Fernando VII, y una larga época represión y conflictos que aún en nuestros días muestra secuelas. Los españoles se encontraron con el conflicto entre un invasor que venía de la cuna de las ideas ilustradas, y su propia determinación como pueblo. Ahora conmemoramos, para bien o para mal, los actos de los que entendieron que los mamelucos y granaderos no traían ideas, sino avidez de ocupación e imperio. Las ideas no entran a golpe de mosquete y bayoneta, y el pueblo más llano decidió atajar la situación a base de pólvora, de sangre y de acero.

 

Artículo publicado en Debate21.com. Escribid vuestros comentarios conmemorativos AQUÍ

Mientras la Oposición duerme

"Rajoy en el Parlamento se siente como en casa, pero en Génova 13 parece del equipo visitante. Es un espectador de lujo de su propio ocaso. En su entorno se oye el «clac-clac-clac» de las navajas cachicuernas al abrirse, de igual forma que en la mañana del dos de mayo de hace unos cuantos años. La confusión es grande porque sólo se oyen ecos de indecisión. Los gérmenes fueron dos comentarios maliciosamente sembrados, que el periodismo y la calle se han ocupado de amplificar. Ahora el debate sucesorio se decide en términos que la prensa ha ido acuñando. Es el primer combate ente dos púgiles que niegan serlo. Es, tal vez, un deseo proveniente de los antiguos mentideros, que aún perviven en las escaleras de vecindario. No parece hacerse realidad, pero la calle lo demanda y los periódicos ajustan sus portadas a la realidad deseada hasta que cambie el viento".  <sigue...>

El Ministerio de la Igualdad

"Eran cuatro los ministerios ‘orwellianos’ que velaban por el poder absoluto del Gran Hermano. El Ministerio del Amor era el encargado del control de los ciudadanos de ‘1984’, castigando y torturando a los que ofrecían alguna posibilidad de pensar por sí mismos. Prohibía, incluso, las relaciones amorosas por temor a que despertara sentimientos no controlables por el Estado. El Ministerio de la Paz se ocupaba de que la guerra fuera permanente, de forma que el estado de excepción atemorizara a los habitantes, y los hiciera dóciles y fácilmente manipulables. El Ministerio de la Abundancia dosificaba la propiedad y la economía, y se preocupaba de que la gente viviera al límite de la subsistencia. Y el Ministerio de la Verdad tenía como objetivo la manipulación emocional de los ciudadanos, basándose en una red artificial de informaciones y de constante reescritura de la Historia. En todos los ministerios ‘orwellianos’, la denominación grandilocuente del mismo era una declaración de algún valor que supusiese lo diametralmente opuesto a lo que realmente se hacía. A usanza parecida, nace en España, en el año 2008, el Ministerio de la Igualdad". <sigue...>