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June 21 Ya lo pronosticaron
Para facilitar la labor al lector, la traducción al español aproximadamente sería la siguiente.
El significado de dicha profecía parece ajeno, lejano, como si de un tiempo medieval y oscuro se tratase, pero se presta a interpretación, que ya muchos habréis intuido. Es inevitable pensar en el evento que culminará poco después de fin de junio en Europa Central: El Mundial de fútbol. Según dicha profecía, el “ejército español” volverá con el “Santo Grial”, pero sería fácilmente sustituible por la Copa del Mundo, que podría ser arrebatada a unas “tropas de Belcebú”, que si yo tuviese que apostar podrían ser brasileños, argentinos, italianos o alemanes. En cuanto a lo del Rey de España, podría ser tal, ya que él o su hijo suelen acudir a este tipo de eventos, pero es posible que no se refiera al Rey propiamente dicho, sino a algún líder de dicho “ejército”. ¿Podría Raúl ser tal líder, que recupera la habilidad y el liderazgo del que no hace mucho tiempo disfrutaba? Mi opinión personal es que las profecías de Nostradamus no son más que unos poemas antiguos que algunos se afanan en ajustar a la realidad. Toda canción, novela, obra o poema se puede interpretar en algún momento de la historia, no resulta tan complicado. De hecho, he estado investigando y este texto no figura en ninguna de sus obras, así que dudo mucho -estoy casi seguro- de que no es una profecía suya. Sin embargo, si el mensaje de esta profecía se hace realidad, significará que nos traemos a España la Copa del Mundo, lo que supondría un hito en nuestra historia, y culminaría los años tan brillantes de los que estamos disfrutando en deportes como tenis, fórmula uno, motociclismo o baloncesto. Aunque, creo yo, si realizamos dicho sueño, no será por profecías ni adivinos, sino por la extraordinaria labor que están haciendo unos jugadores que no sólo juegan, sino que también ilusionan, aficionan y sobre todo, divierten.
Nacho May 06 Zidane, entre el fútbol y los sueños
Hoy llega el día en que se despide del Bernabeu, el templo en el que se rinde culto al equipo blanco, y la afición le rendirá un homenaje, y le dará las gracias por enseñarnos qué significa el fútbol. Se retira uno de los cuatro o cinco mejores jugadores de la historia, y el mejor, de lejos, que yo he tenido la oportunidad de ver jugar. Pelé era una máquina de conseguir buenos resultados, un jugador incansable que, todos los días, daba un rendimiento óptimo a cualquier equipo. Maradona era la pesadilla del jugador que le marcaba, no sabía por donde le iba a salir, ni que iba a hacer. Zidane no pertenece a ninguna de esas clases. No es un jugador de estadísticas, ni de números, ni un goleador, ni un jugador de potencia física. Es un jugador que da espectáculo, que te aficiona al fútbol. Es un jugador que controla un balón imposible, que orienta la pelota con tan sólo mirarla, y que, antes de que te des cuenta, ha enviado un pase medido que se postra a los pies del delantero, o le ha pasado la pelota por entre las piernas al que, inocentemente, había salido a defenderle. Es un jugador que hace que llevar el nº 5 en la espalda sea un orgullo. Zidane se va, se le acabó el tiempo. Se va dejando un hueco que nadie podrá sustituir, y no es el madridismo el que ha de llorar, sino el aficionado al fútbol, al buen fútbol. No olvidaremos que él hizo de la pelota un instrumento para hacer arte, que arrancó aplausos de los rivales más orgullosos y de las aficiones más hostiles. No olvidaremos sus regates, su elegancia, sus controles, sus pases, su juego en horizontal, sus goles. No olvidaremos su deportividad, su alegría, la roulette, y tantas cosas que nos enseñaba, domingo a domingo, sobre el césped. No olvidaremos cómo se encontró con un balón que caía del cielo y, en un grácil gesto, la clavó en la escuadra derecha del portero con la pierna izquierda, como si no supusiese ningún esfuerzo. Aquel día, en que Zidane nos regaló una Copa de Europa con un gol de ensueño, fue el día en que la afición madridista se dio cuenta de que Zidane no era un gran jugador, sino El Jugador, un arquitecto de sueños y escultor de ilusiones, era el que pintaba la sonrisa en la cara al buen aficionado al fútbol. Gozaré de un desbordante orgullo cuando mis hijos o mis nietos me pregunten ¿Cómo era Zidane? En ese momento, mientras una lágrima fluya por mi mejilla, blandiré una sonrisa y diré, -La mejor de las descripciones no basta para definir tanta clase, tanta ilusión y tanto fútbol. Te diré que algunos jugadores provocan sonrisas al aficionado, pero Zidane invitaba a soñar cuando tenía el balón a sus pies, era capaz de conmover al aficionado, incluso de hacerle llorar. Sabía transmitir el fútbol, sabía de sentimientos. Y yo pude verlo-. Gracias Zidane, por regalarnos el fútbol.
Nacho February 27 Florentino Pérez dimite como presidente del Real Madrid Él trajo a Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham, Owen y Robinho, entre otros, con un éxito relativo. Se va dejando al Real Madrid como equipo más poderoso, económicamente hablando, pero con dos años de vacío en las vitrinas y otro por cumplir, fuera de la Copa, lejos de la Liga y con un pie fuera de la Champions, pugna en el vestuario y una afición ansiosa.
No olvidamos el equipo galáctico que nos asombró en la 'Era del Bosque', que nos enseñó cómo se juega al fútbol y nos hizo vibrar los Domingos, pero, Don Florentino, ha tardado demasiado en dejar su asiento vacante.
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