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May 18 La Tierra, nuestro hogar
No es poca la enseñanza que los bosques de Soria han depositado sobre mí, no son pocas las amistades que se han forjado entre esos pinos, ni son pocos los recuerdos inolvidables que introduje en mi mochila de acampado, que hoy, como no podía ser de otra forma, surten recordándome que todo eso no fue en vano. Las experiencias más bellas allí vividas son culpables de que los sentimientos permanezcan, siendo, afortunadamente, unos extraordinarios guías para la vida, una fuente de aprendizaje que no se queda en lo accesorio o accidental, sino que perdura de por vida. Uno de los mayores valores aprendidos fue, no el respeto por la Naturaleza, sino la más profunda admiración por ella. Disfrutar de las vistas que las cumbres ofrecen, respirar del aire puro que desintoxica los pulmones, sentir el frío arrullo del río fluyendo por la ladera o la observación detenida y relajante de las bellas estrellas en las noches de Vinuesa, no son sino uno de los grandes placeres con los que hemos sido premiados los seres humanos. Esta lección, aún por aprender, aunque aparentemente lo parezca, no se basa en sentarse y observar, ya que para poder hacerlo es necesaria una profunda concienciación. Para la completa admiración de la Tierra es necesario tener presente, y no dejarlo nunca de lado, que formamos parte de ella, y que ella forma parte de nosotros. Es necesario comprender esta simbiosis gracias a la cual hoy estamos aquí, cosa que, de ningún modo, se habría producido en el caso contrario. El hombre ha creado un sistema que invita a olvidarse de estos principios. La sed de poder, dinero y bienes materiales ha sido canjeado por un desbarajuste en el equilibrio medioambiental, en un abuso de sus recursos y en un exceso de emisiones nocivas a la atmósfera que nos permite la vida, todo esto ante la mirada absorta del ser humano. Todos tenemos en mente que la Tierra tiende a la desertización, que los polos tienden a derretirse, que se sustituye el aire por el humo, y que, dentro de mucho tiempo, este espacio será inhabitable. Pero también pensamos que no tendremos la oportunidad de sufrirlo, que tocarán a generaciones futuras nada próximas hasta que, finalmente, puede que no se den las condiciones suficientes para la vida. Sería hacer justicia dar las mismas oportunidades de disfrutar de este hermoso lugar, que es la Tierra, a las generaciones futuras, respetando la máxima que enuncia que todo debe dejarse en las mismas condiciones en las que fue hallado. Así, siendo el hombre el animal al que fue otorgado el don de la inteligencia, nunca renunciará a su sueño de controlarlo todo, de creer que puede asegurar, de alguna forma, el equilibrio medioambiental y la estancia en este lugar, haciéndolo compatible con el irrefrenable afán de hacerse con el dinero, ese artilugio artificial en torno al cual gira el sistema de vida por el hombre creado. ¿Es realmente el hombre tan inteligente? Es una noticia celebrable el hecho de que en los últimos años se esté dando un proceso de concienciación en este aspecto, por lo menos en España. Estamos aprendiendo que el agua no es un bien derrochable, que la energía no sale de la nada, y que es necesario utilizar residuos para generar nuevas materias, pero nunca se deja de lado el dinero, nunca se hace si no es rentable, ya que es lo que mueve el mundo. Por ahora, mientras siga siendo económicamente rentable ignorar el daño que hacemos a nuestro planeta, mientras siga costando más dinero, o más comodidad, enviar gases tóxicos a la atmósfera, mientras no se encuentre el método para generar energía sin abusar de la Naturaleza, y, sobre todo, mientras no se aprenda a disfrutar de los bosques, de las lagunas, de las montañas, del aire puro, de los animales y, sobre todo, de los propios seres humanos, hasta que no se aplique el respeto por la Tierra, nuestro hogar, será muy difícil que nuestras generaciones futuras puedan disfrutar de lo mismo que disfruté yo en aquel lugar llamado Vinuesa.
Nacho March 27 El 'error' de Abdul RahmanHace 600 años, un día como hoy eran asesinadas personas en la Plaza Mayor, en los llamados ‘Autos de Fe’, personas cuyo pecado fue el de ser diferente, el de haberse convertido a una religión no católica, el de haber nacido en el seno de una familia judía o musulmana o, simplemente, el de no hacer ostentación de sus creencias. Éstos eran incinerados y escupidos en público, señalados como ejecutores de una pena mayor que el asesinato, la herejía. El oscurantismo de la Edad Media es uno de los grandes retrocesos de la historia del hombre en cuanto a ideas se refiere. El imperio del miedo, el vivir con la bota sobre el cuello, fue un lastre con el que cargamos durante siglos, y el haberse deshecho de esa carga, el mayor éxito de la humanidad. La vida de Abdul Rahman, hasta hace poco, pendía de un hilo. Se trata de un afgano que cometió el grave error de convertirse al cristianismo. Por ese horrible acto las leyes en Afganistán tienen reservada la pena capital. Afortunadamente, ayer se interrumpió el proceso ‘por razones técnicas’, y éstas son las declaraciones de su hija, su padre y un primo como testigos en el proceso, que aseguraban que Abdul tiene ‘problemas mentales’, cosa que, presumiblemente, sea falsa. El expediente vuelve ahora a la fiscalía, que tendrá que decidir si continúa o no con la acusación. Cuatro años después de la caída del régimen fundamentalista talibán, lo más importante aún no ha cambiado, pese a haber firmado numerosos tratados a favor de los Derechos Humanos, y esto es el respeto a la vida y a la libertad ideológica y religiosa. Hoy, como en la Edad Media, se ha escapado un individuo del entramado legislativo que habría acabado con su vida por el ‘delito’ de la apostasía, pero el problema está presente, y estará presente hasta que no se dé una separación total de los órganos religiosos de los políticos. Principalmente porque la religión islámica es utilizada por fanáticos para perpetrar sus atrocidades, y como forma de controlar al pueblo, deformando la religión a su gusto, y convirtiéndola en una herramienta de manipulación y genocidio, consiguiendo ensuciar la imagen del mundo islámico. Esos reductos de la Edad Media que quedan en el siglo XXI no es algo lejano para Occidente. Sin ir más lejos, ahora se celebra en Canadá la tradicional ‘matanza de focas’ a bastonazos, hecho que pone de relieve lo mucho que hemos evolucionado moralmente. Lo que, creo, está claro es que hasta que no sean respetados los Derechos Humanos, hasta que no se pueda decidir libremente la religión o la ideología de cada uno, y hasta que el individuo esté por encima de las circunstancias, no se podrá evolucionar más que artificialmente, y, al final, volverá a imperar el miedo y la bota sobre el cuello.
Nacho March 16 Rumbo a la muerteMientras en España discutimos acerca de mochilas que tenían que ser pero no son, y mientras las diputadas de IU y el PSOE ponen en marcha la máquina del victimismo, llamando machista y racista a Zaplana por ironizar sobre el vestido típico africano que llevó la Vicepresidenta del Gobierno, hay personas que se ven en medio del mar, hacinados sobre pateras endebles, sin comida, sin agua, tratando de avistar la tierra Canaria. Decenas de cadáveres, 45 en dos días más 18 que ayer localizaron flotando, siguen engrosando una lista a la que aún no se han añadido las personas que desaparecieron y que, probablemente, yazcan en el fondo del mar. No creo que sea nuevo, pero ante la ola de inmigrantes que estos días hemos contemplado en las noticias, algunas veces sin darle importancia, se anteponen muchísimas otras que nosotros ignoramos completamente. ¿Qué se le tiene que pasar por la cabeza a un habitante de Argelia, Marruecos o Mauritania para que arriesgue su vida de un modo tan agónico? Noticias de fuentes mauritanas estiman en cientos de miles los africanos, provenientes de toda África, que se han concentrado en sus costas buscando la ocasión de hacerse a la mar. No estoy muy seguro de la solución que tiene este problema. Hoy por hoy, el estado de Mauritania, prácticamente inexistente, no está en condiciones de controlar el flujo migratorio, y es ahí de donde parten, ya que la vigilancia en las costas marroquíes o argelinas es ahora más intensa que nunca, y esto supone varias jornadas de travesía añadidas y, en ocasiones, mayor virulencia marina. El Gobierno español va a poner a disposición de su homólogo mauritano, un plan de urgencia por el que se asegure mayor control costero y centros de acogida que permitan satisfacer las necesidades básicas de los inmigrantes. Supongo que es muy difícil cambiar el mundo, pero hasta que no se acaben las dictaduras que rigen muchos de éstos países y se gaste más dinero en infraestructuras, aunque sea en unos míseros pozos, no creo que estas medidas, acertadas por otra parte, que ha tomado el Gobierno español, vayan a servir durante mucho tiempo. Y es que con el 0,7% de los Presupuestos Generales del Estado, con lo que nosotros nos podemos dar un capricho, creo que podemos levantar muchas cosas. Una gota no hace un mar, pero hay océanos de gotas.
Nacho |
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